LA INDEPENDENCIA DE MEXICO Y SU IMPACTO EN YUCATAN

Comienza el movimiento independentista

Como en otras sociedades coloniales de América, la primera parte del siglo XIX fue testigo del proyecto de la Nueva España de independizarse del dominio español. La conspiración contra España se originó en Querétaro, donde el corregidor Miguel Domínguez y su esposa Josefa Ortiz se reunían con oficiales de la milicia, como Ignacio Allende y Juan Aldana, el Pbro. José María Sánchez y una docena de amigos, con el pretexto de tertulias literarias. Entre los conspiradores se encontraba Miguel Hidalgo, cura del pueblo de Dolores y ex rector del colegio de San Nicolás de Valladolid (hoy Morelia, Michoacán). Al principio, sus fines no eran estrictamente independentistas sino que intentaban reformar el sistema colonial que favorecía a españoles y relegaba a los criollos (los nacidos en América) de las altas esferas administrativas y clericales.

La insurrección debía detonar el mes de diciembre de 1810, durante la feria de San Juan de los Lagos, pero fue denunciada ante el Intendente de Guanajuato, quien ordenó la detención de los presuntos sediciosos. La corregidora pudo avisar a Allende y Aldana, quienes radicalizados por la persecución, en Dolores, junto con el cura Hidalgo, el 15 de septiembre de 1810 aprovecharon el domingo para estallar la sublevación. Así, Hidalgo, en lugar de dar misa, incitó a los feligreses a emprender la lucha contra el mal gobierno. La respuesta fue inmediata: campesinos, peones, artesanos y mayordomos de hacienda se armaron de palos, hondas, instrumentos de labranza, y escopetas, si las tenían. La movilización más conspicua fue precisamente la de los campesinos indígenas, a quienes la monarquía española había despojado de sus tierras comunales, además de explotar su trabajo con mano férrea.

Esa misma noche, San Miguel el Grande fue ocupado y los insurgentes irían sobre Celaya, donde el cura Hidalgo fue erigido generalísimo y Allende, teniente coronel. En el santuario de Atotonilco, obtuvieron su primera bandera: una imagen de la Virgen de Guadalupe.1 Para el movimiento independentista, los meses que siguieron al 15 de septiembre de 1810 vieron una estela de triunfos que se extendía hacia la mayoría de las provincias del centro de la Nueva España. Pasados esos primeros meses, las fuerzas rebeldes se replegaron a determinadas zonas que se convirtieron en verdaderos bastiones independentistas, destacando como gran estratega militar el Gral. José María Morelos y Pavón.2 Con el tiempo también desaparecieron los primeros héroes de la patria: Hidalgo y Morelos fueron fusilados por tropas reales el 30 de julio de 1811 y el 22 de diciembre de 1815, respectivamente.

Triunfo del movimiento

El movimiento de independencia de la Nueva España alcanzó sus objetivos en el mes de septiembre de 1821 cuando el último jefe independentista, Vicente Guerrero, quien había luchado bajo las órdenes de los padres de la patria, Generales José María Morelos y Pavón y Hermenegildo Galeana, manteniendo viva la llama de movimiento insurgente en el Sur, atrajo a favor del plan de independencia al militar realista Agustín de Iturbide. Esta alianza promulgó el Plan de Iguala y dio origen al Ejercito Trigarante para sostenerlo hasta la consumación de la añorada Independencia de México en 1821.

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1 ZORAIDA VAZQUEZ, Josefina. “De la crisis monárquica a la independencia (1808-1821).” En: Josefina Zoraida Vázquez (coord.) Interpretaciones de la independencia de México. Nueva Imagen, México, 1997, pp. 19-21.

2 Por ejemplo, la región de Oaxaca, para 1813 se encontraba bajo el gobierno de la fracción independentista, época en la cual no se puso en vigor la Constitución gaditana en esta Provincia, aunque las Cortes consideraban que con ello, los pueblos rebeldes regresarían al orden colonial. RODRIGUEZ O., Jaime E. “ Ningún pueblo es superior a otro: Oaxaca y el federalismo Mexicano”. En: Brian Connaughton (coord.) Poder y Legitimidad en México, siglo XIX. Instituciones y cultura política. UAM-Iztapalapa / Miguel Angel Porrúa. México, 2003, pp. 249-309.
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Las circunstancias de la provincia de Yucatán

Yucatán, alejado geográficamente del centro de la Nueva España, tuvo una historia diferente, más ligada a su estructura socio-económica. En efecto, lejos de la mirada de los altos funcionarios de la Corona, desde los primeros años de la Colonia disfrutó de una relativa autonomía política. Los criollos y el alto clero, viviendo como parásitos mediante el tributo de las comunidades indígenas, podían jactarse de controlar los intereses de la provincia. Por su parte, los mayas-yucatecos, sin haber sufrido la violencia del despojo de sus tierras comunales, como el centro de la Nueva España, también disfrutaban de una relativa autonomía política local, la “república de indígenas”. Pero además, como parte de la política colonial que quería evitar el contrabando por Belice, los puertos de Yucatán, Campeche y Sisal, fueron los únicos de la Nueva España en abrirse al comercio internacional con las naciones amigas de España o neutrales a ella.3 Esta apertura comercial servía de palanca al progreso de las haciendas maicero-ganaderas y a la estabilidad social también.4 Así, la mayoría de los yucatecos no compartía los sentimientos independentistas de la Nueva España y contemplaba pasivamente el desarrollo del movimiento insurgente, aunque a la postre lo impactó de igual manera.

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3 ANCONA, Eligio. Historia de Yucatán, desde la época más remota hasta nuestros días. UADY, Mérida, Yucatán, México. 1978, pp. 230-231. Tomo III.

4 Fue la modernización de la administración colonial de los Borbones la que impulsó el capitalismo agrario y el proceso de apropiación de tierras de las comunidades indígenas. Pero fue el gobierno liberal, precisamente durante el período de la independencia de España, el que promovió, con un siglo de retraso respecto a la Nueva España, la enajenación de las tierras de las comunidades mediante una serie de leyes dirigidas a impulsar la producción, la colonización de “baldíos” y el trabajo forzado por deudas.
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Sin embargo, Yucatán no carecía del sentimiento independentista de la Nueva España. El grupo liberal de los “sanjuanistas”, integrado por Vicente María Velásquez, José Matías Quintana, José Francisco Bates y Lorenzo de Zavala, desde 1812 había apoyado las reformas de la Constitución de Cádiz. Lorenzo de Zavala en 1818 sostuvo la llamada “Confederación patriótica” que profesaba la idea de que el pueblo podía hacerse justicia por sí mismo y relevar a sus autoridades. Eusebio Villamil, probable autor de “Sueño de un americano amante de las dos Españas”, sintetizó las aspiraciones sanjuanistas: desconocer a la metrópoli pero sin romper con ella a través de una alianza de gobierno separado. José Matías Quintana, padre de Andrés Quintana Roo, uno de los pilares del movimiento independentista en el centro de México, junto con Juan de Dios Cozgaya, con su publicación “El yucateco o el amigo del pueblo” proclamaron el derecho natural de todo individuo para celebrar un pacto social.5 Precisamente a través de una serie de publicaciones en tierras yucatecas, titulada “Clamores de la Fidelidad Americana contra la Opresión, o Fragmentos para la Historia”, Matías Quintana apoyó intelectualmente la independencia de España.

La difusión de esas ideas facilitó la proclamación de la independencia de México en Yucatán. El 15 de septiembre de 1821, dos días después que Campeche, se reunieron en la Casa Consistorial de Mérida, la capital, el Gobernador y Capitán General, los diputados, los alcaldes y regidores del Ayuntamiento, los síndicos, los empleados superiores de Hacienda, los jefes militares, los canónigos, los cinco curas de la ciudad así como un buen número de ciudadanos, sin distinción, a fin de discutir las noticias recibidas del Gobernador de Tabasco. Éste informaba que su provincia había sido invadida por el ejercito independentista y que de inmediato se proclamó la Independencia, tal y como se venía haciendo en las ciudades del centro de México. Tras una larga deliberación, la reunión de Mérida acordó proclamar la Independencia de Yucatán del gobierno de España con las siguientes condiciones:

“1º Que la Provincia de Yucatán, unida en afectos y sentimientos a todos los que aspiraban a la felicidad del suelo americano, proclamaba su emancipación política de la metrópoli bajo el supuesto de que el sistema de independencia, acordado en los planes de Iguala y Córdoba, no estaría en contradicción con la libertad civil.

2º Que Yucatán haría la proclamación solemne de su independencia, luego de que los encargados del poder interino en México fijasen las bases de la nueva nacionalidad.

3º Que entre tanto, y para afianzar más eficazmente la libertad, la propiedad y la seguridad individual, que son los elementos de toda sociedad bien organizada, se observasen las leyes existentes, con la inclusión de la Constitución española, y se conservasen las autoridades establecidas... 6

Así, el 2 de noviembre se oficializó y juró públicamente la Independencia. Asimismo, se anunció la nueva monarquía de Agustín de Iturbide con la insignia de “Emperador de México”.

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5 CAMPOS GARCIA, Melchor. “La influencia de la tradición jurídica española en el separatismo yucateco.” En: Othón Baños Ramírez (comp.) Liberalismo, actores y política en Yucatán . Universidad Autónoma de Yucatán, Mérida, 1995. pp. 45-47.

6 ANCONA, Eligio. Historia de Yucatán... Op. Cit. tomo III, p. 198-199.
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Imágenes de documentos:

- Acta de Campeche promoviendo la independencia de la provincia 1821

- Acta de Ticul promoviendo la independencia de la provincia 1821

- Carta de la visita de Iturbide a Mexico 1824

- Decreto para la celebracion dia de la Independencia 1828